Todos nos hemos visto en la molesta situacion en la que perdemos algo, un objeto, principalmente.
Es simplemente molesto, y aquella persona que diga que no ha puesto patas arriba algo con tal de encontrar el objeto perdido, sea valioso o no, esta mintiendo.

Vamos, una de mis teorias es que buscamos el objeto no porque nos importe, sino porque queremos probarnos que no estamos locos y que de hecho SI portabamos el objeto en cuestion.

Pero ese no es mi punto, asi que regreso.

¿Alguna vez han notado la naturaleza metafisica quimica matematica de extraviar un objeto?

En un principio, lo tenemos en la mano, despues ya no esta.

Nos convencemos de que lo traiamos y, claro, convencemos a los demas de que lo traiamos.

Y comenzamos a buscar

¿Sabian ustedes que el tiempo en que se tarda en encontrar un objeto es directamente proporcional a la cantidad de personas que ayuden? Mientras mas haya, mas tardaremos en encontrar el objeto en cuestion.

Pero ahora, llega la parte curiosa...

Los agujeros interdimensionales que se abren en el momento en que perdemos las cosas, si, agujeros interdimensionales, no exagero.

Hoy, por ejemplo, estacione el auto, me levante para salir, me di un muy buen golpe contra el techo y al momento de llevarme la mano a la cabeza, mi chamarra se atoro con mi arracada (Sehh) y la boto.

Ignorando ya el dolor de cabeza y oreja me puse a buscarla, no la encontre, pedi ayuda de mi demonio, no la encontramos, un vecino que pasaba por ahi se ofrecio a ayudarnos, nada.

A los diez minutos de larga busqueda encontre las gafas que habia perdido un mes antes.

Juro y vuelvo a jurar en nombre de lo que quieran que por esas malditas gafas practicamente habia desamblado el auto y nada.

Y ahora, buscando la arracada, me encontre con eso.

TODOS sabemos que cuando perdemos algo otra cosa reaparecera, en la mayor de las veces.

Es obra de duendes, agujeros interdimensionales o solo nuestro descuido.

Pero lo que es eso y el misterio de los calcetines en la lavadora, son cuentos de nunca acabar.

Posdata: Ni he encontrado la arracada ni mi llave USB, pero soy feliz con mis gafas.

¡Carpe Diem!